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Tradición China

“Que tu alimento sea tu Medicina”

De todos ya es bien conocida aquella frase de Hipócrates “Que tu alimento sea tu Medicina”, y en la Medicina Tradicional China este aforismo no es menos importante.

Desde la antigüedad, en los textos clásicos podemos encontrar capítulos destinados a explicarnos acerca del funcionamiento del universo (Macrocosmos) en su relación entre el Cielo y la Tierra, siendo el Hombre (Microcosmos) el punto de unión entre ambas. Especificando la importancia de adecuarnos a estas diferentes energías y su ciclo para mantener la salud, cómo utilizarlas para restablecer ese preciado equilibrio en el que se ve afectado Cuerpo-Mente-Espíritu (Jing-Qi-Shen).

En estos podemos encontrar, dentro de las herramientas terapéuticas, la dietoterapia, en la que se incluía tanto la fitoterapia (uso de plantas medicinales principalmente en forma de sopa, pero también y según la patología de la persona, en forma de pastillas, píldoras, emplastos…) como la alimentación.

Este conocimiento de miles de años de antigüedad, no podía basarse en análisis químicos en los que determinar los nutrientes de cada alimento, por lo que el estudio se desarrolló a partir del empirismo y la observación, utilizando el poético lenguaje que la caracteriza, para expresar las propiedades de cada materia.


Se clasificó cada materia en función de su acción, naturaleza, sabor y lugar de acción. Este conjunto de características podían ser modificadas al tratarlas de una manera específica con el fin de dirigir o variar la acción terapéutica, eliminar posibles toxicidades, potenciar la acción de la materia, ayudar a ser digerida por aquellas personas muy debilitadas, etc. Estos son los principios de la Alquimia.

Alimentación y medicina china
Alimentación y medicina china


Tras el estudio de cada materia observaron cómo algunas materias al ser tomadas conjuntamente potenciaban su acción mutua (sinergia) y en cambio otras neutralizaban o invertían sus efectos, de ahí la importancia de un conocimiento exhaustivo. Una de las grandes diferencias con la farmacología moderna (la cual es su hija menor) es que en lugar de separar los principios activos, se sabía que lo que hacían era potenciar o mejorar las cualidades terapéuticas, por lo que en caso de materias con sustancias tóxicas, eran manipuladas para eliminar dicha toxicidad y combinada con otras materias que ayudaran al organismo a extraer las esencias sin ser dañado.

Como podemos observar, los mismos principios que se utilizan para la farmacopea (fitoterapia) son los que se utilizan en la alimentación (dietoterapia).

Nosotros, como microcosmos dentro de un macrocosmos hemos nacido cada uno con unas características diferentes, tanto por sexo, etnia, lugar de nacimiento, época del año en la que nacimos, circunstancias orgánicas de nuestros progenitores, lo cual nos ha hecho partir con un equipaje con el cual nos vestimos a cada día y con el que interactuamos en el mundo. Al paso de los años, este equipaje se ha visto modificado por el ambiente, clima, edad, circunstancias personales y como ya intuimos, por aquellos alimentos que nos nutren desde pequeños. Todo esto ha ido afectando en sentido favorable o desfavorable al mantenimiento de nuestra salud, es lo que hoy en día llamamos Epigenética, para traducirlo de forma sencilla para todo el mundo, digamos que todos venimos con una carga genética por lo antes comentado. Este ADN imaginemos que posee unos botones con la herencia genética familiar (artrosis, cardiopatías, enfermedades autoinmunes, etc) con un ON y un OFF. Este “botón” está programado para activarse o mantenerse inactivo en función de unas características medioambientales (y por medioambiental no sólo nos referimos al externo, sino también al medio interno en el que viven nuestras células), y para evitar que se active son muy importantes nuestros hábitos diarios, aquello con lo que nos nutrimos.

Me gustaría recalcar que no sólo la comida es nutrición. Nos nutrimos del aire que respiramos, de las lecturas que hacemos, de las personas con las que nos relacionamos, del trabajo que realizamos, del deporte que practicamos, del descanso y la meditación, de los estímulos que recibimos a cada día, y este punto incluimos el estrés o estados emocionales que nos condicionan también, y por qué no decirlo, el tipo de alimentos que elegimos ingerir.

En el presente blog compartiremos con vosotros artículos en los que podáis entender con mayor detalle el punto de vista de la alimentación desde la Medicina Tradicional China, uniendo sus principios terapéuticos a nuestros saberes tradicionales, rescatando el poder de los fogones, convirtiendo la cocina en la farmacia y el lugar de salud de cada hogar que ya nuestras abuelas y madres nos transmitían.

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