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Tradición China

¿Es la medicina china una ciencia?

Si observamos la definición de ciencia según la Real Academia de la Lengua Española, nos dice que Ciencia se define como un conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente. Con dicha definición hacemos una restrospectiva al origen de la Medicina China encontrando en ella protocolos de tratamientos frente a síndromes concretos (conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados) y dichos protocolos siguen un principio diagnóstico común, este diagnóstico permite incluso poder determinar el grado de evolución de la patología en cuestión de una forma objetiva (deducción de principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente). Por tanto, SI, la Medicina China es una ciencia. Es evidente que los conceptos de la ciencia moderna, así como por supuesto los de la medicina occidental, no existían hace dos milenios, pues la perspectiva de la medicina china fundamentaba sus teorías desde perspectivas absolutamente diferentes a la ciencia moderna, integrando al ser humano como una misma unidad dentro del universo y no disociado del mismo. Es palpable las múltiples diferencias que aún hoy existen entre el abordaje médico oriental y el occidental, no por eso ninguna de las dos carece de certeza, simplemente ofrece puntos de vista distintos de una misma situación. En definitiva la dilatada ciencia empírica de la medicina china es algo irrefutable, ya que cuenta con decenas de siglos a sus espaldas. 

Pulsología en Tradición China
Pulsología en Tradición China

Ahora bien, otro aspecto con el cual fundamentamos la eficacia científica de la Medicina Tradicional China es el de Medicina basada en la evidencia, un concepto relativamente moderno para la medicina actual, nacido en la década de los 80 en la universidad a de Ontario (Canadá) y desarrollado a partir de la década de los 90, esta rama de la investigación ha permitido ha los profesionales de la salud de múltiples especialidades, publicar resultados constatados, compartir la información de los mismos así como disponer de una extensa fuente de estudios que complementen la práctica clínica, evidentemente, la ciencia se retroalimenta gracias a dichas evidencias y ello ha permitido situar a la medicina china dentro de múltiples portales y bibliotecas de estudios científicos tales como Tripdatabase, Cochrane o PubMed, lugares donde podemos encontrar de exitosos ensayos clínicos efectuados con las diversas herramientas integradas en la medicina china (Acupuntura, Moxibustión, Gua Sha, Fitoterapia, etc). El escepticismo infundamentado de la sociedad ante dicha Ciencia puede deberse, en la mayoría de los casos al desconocimiento el cual, atrevidamente, sitúa a la medicina china en un contexto “chamánico/sanador” nada más alejado de la pragmática praxis médica de la actual Medicina Tradicional China. La sumatoria sin filtro que ha tenido lugar en España de cientos de técnicas o corrientes de tratamientos naturales, las cuales SI carecen de fundamentos científicos, han abolido en un abrir y cerrar de ojos ciencias médicas antiguas como la medicina china, simplemente porque esta no consta dentro de un sistema sanitario cerrado y ello hace, que a diferencia de otros países como Inglaterra, Francia, Alemania e incluso Portugal, la Medicina China sea catalogada como una «medicina alternativa en la que puedes creer o no” cómo si de una religión se tratase. Es algo ilógico cuestionar la creencia de las células y de sus procesos celulares, argumentándolo desde la fe -“si, yo creo en la mitosis celular”- o -“no creo en el ADN”- sin embargo es aceptado y normal que la gente proclame abiertamente, -“yo me trato con medicina natural porque creo en ella”- … o -“no creo en la acupuntura”-, como si de una religión se tratase y claro si crees, ha sido la sugestión lo que ha evidenciado una mejora en un hemograma, un cambio en la TSH, una disminución de masas miomatosas, etc, para los que nos dedicamos a esto, resulta tan jocoso dichas expresiones como lo que puede ser para un biólogo cuestionar la existencia de células. En fin, podemos pensar que esta situación se debe a la ignorancia por pa!e del pueblo, a la falta de cultura quizá… la negación ante la evidencia es a veces inexplicable y tristemente encontramos un peso social y cultural tan enorme que en muchos casos nos hace intransigentes a cualquier aspecto que se salga de lo conocido, negando la verdad, aunque ello se haga sin criterio alguno. Afortunadamente, el crecimiento de fuentes de información fiables y la apertura y comunicación que se está experimentando en todo el mundo, ha conseguido que una Medicina que había permanecido en la sombra desde finales del S.XVI en Europa, esté eclosionando en un auge exponencial y no sólo eso, gracias a las aportaciones científicas de la medicina china, ésta se está integrando cada vez más en hospitales y centros médicos que proponen una colaboración conjunta de métodos occidentales y orientales de forma exitosa, escribiendo el presente y el futuro de la Medicina, sin etiquetar su procedencia, sólo teniendo en cuenta sus resultados.

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